Koh Tao es la más pequeña de las tres islas principales del Golfo de Tailandia: apenas veintiun kilómetros cuadrados frente a la costa de la provincia de Surat Thani. Su nombre significa «isla Tortuga», y aunque la forma de la isla en el mapa explica una parte, las tortugas verdes que anidaban en sus playas explican el resto.
Durante casi toda su historia no vivió nadie aquí. La isla estuvo deshabitada hasta los años treinta, cuando el gobierno tailandés la usó como prisión para presos políticos. Tras el indulto de 1947, familias de la vecina Koh Pha Ngan se instalaron en ella y plantaron los cocoteros que aún cubren buena parte del interior.
Todo cambió cuando la descubrieron los buceadores. El agua que rodea Koh Tao es cálida, transparente y poco profunda, y los arrecifes están cerca de la orilla: las condiciones que la convierten en uno de los lugares más fáciles y baratos del mundo para aprender a bucear. Hoy la isla certifica a decenas de miles de buceadores cada año, y el pequeño pueblo de Mae Haad concentra más escuelas de buceo por calle que ningún otro sitio de Tailandia.
Pero Koh Tao no es solo para buceadores. No hay aeropuerto y apenas hay tráfico. La isla es lo bastante pequeña como para cruzarla a pie, los bloques de granito bajan hasta el mar en cada cala y los miradores de la cresta se asoman sobre un agua tan clara que parece iluminada desde abajo.
Lo curioso es la rapidez con la que cambia de carácter. Sairee Beach es animada y sociable; a diez minutos, calas como Tanote o Sai Nuan están casi en silencio. Pocos sitios en Tailandia permiten elegir entre las dos cosas con tanta facilidad.
Qué vas a encontrarArrecifes, miradores, calas tranquilas y uno de los islotes más fotografiados del país, todo a pocos kilómetros de distancia.
Buceo y snorkel: los arrecifes de la isla son someros y tranquilos, y por eso tanta gente da aquí sus primeras brazadas bajo el agua. Puntos como Chumphon Pinnacle, Southwest Pinnacle o Sail Rock atraen también a buceadores con experiencia, con posibilidad de ver tiburones ballena entre marzo y mayo. Para hacer snorkel se llega al coral directamente desde la playa en Shark Bay, Mango Bay y Tanote.
Koh Nang Yuan: tres islotes unidos por una lengua de arena curvada, a diez minutos en barca de cola larga desde Mae Haad. La subida al mirador es corta y empinada, y la vista desde arriba — dos brazos de arena blanca que se encuentran en agua turquesa — es la imagen que casi todo el mundo se lleva a casa.
Miradores y caminos de cresta: el mirador de John-Suwan, en el sur, se asoma a dos bahías a la vez. A otros, como Fraggle Rock o Mango Viewpoint, se llega a pie por el interior. Los atardeceres se ven mejor desde la costa oeste; los amaneceres, desde las calas del este.
Calas tranquilas: Sairee es la playa larga y sociable de la costa oeste, con restaurantes y bares sobre la arena. Para la calma, Sai Nuan, Freedom Beach y Chalok Baan Kao quedan a un paseo corto o un taxi, y fuera de temporada alta suelen estar casi vacías.
Conservación del arrecife: la isla mantiene algunos de los proyectos de restauración de coral más activos de Tailandia, con viveros, estructuras artificiales e inmersiones periódicas de limpieza. Muchas escuelas invitan a participar, y es una de las mejores formas de pasar un día aquí.



Los meses más tranquilos y despejados en Koh Tao van de marzo a septiembre, con la mejor visibilidad bajo el agua en torno a abril y mayo. Noviembre y diciembre traen las lluvias más fuertes y travesías movidas: hay días en que se cancelan los ferris, algo que conviene tener en cuenta si tienes un vuelo que coger. No hay aeropuerto: se llega en barco desde Chumphon, en el continente, o desde Koh Samui y Koh Pha Ngan. Con dos noches se ve la isla; con una semana da tiempo a sacarse el título de buceo. Casi todos los que vienen por lo primero llegan pensando quedarse dos días y se van al quinto.
